EEUU se aferra al acuerdo con Rusia: continuación del conflicto le crea "riesgos estratégicos"

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Moscú y Washington han acordado tomar medidas para restaurar la navegación segura en el mar Negro y asegurar que las infraestructuras energéticas en Rusia y Ucrania no sean atacadas mutuamente. En este contexto, según la inteligencia de EEUU, la prolongación del conflicto ucraniano plantea amenazas para el país norteamericano. Compromisos para la seguridad Un comunicado de la Casa Blanca tras las conversaciones bilaterales a nivel técnico celebradas el lunes en Riad, reza que "EEUU y Rusia acordaron desarrollar medidas para aplicar el acuerdo del presidente Trump y el presidente Putin de prohibir los ataques contra instalaciones energéticas de Rusia y Ucrania". Los grupos de expertos de ambos países también se pusieron de acuerdo sobre "garantizar la seguridad de la navegación, eliminar el uso de la fuerza e impedir el uso de buques comerciales con fines militares en el mar Negro". En este contexto, un informe de los servicios de inteligencia de EEUU publicado el 25 de marzo apunta que la prolongación del conflicto entre Rusia y Ucrania plantea amenazas para el país norteamericano. El documento, denominado Evaluación Anual de Amenazas, señala que "la continuación de la guerra entre Rusia y Ucrania perpetúa los riesgos estratégicos para EEUU de una escalada no deseada a una guerra a gran escala, el posible uso de armas nucleares, una mayor inseguridad entre los aliados de la OTAN, particularmente en Europa central, oriental y septentrional, y una China y una Corea del Norte más envalentonadas". Según los autores del informe, Moscú considera las acciones bélicas contra Kiev como un conflicto indirecto con Occidente: "Su objetivo de restaurar la fuerza y la seguridad rusas en su entorno cercano frente a la supuesta intromisión estadounidense y occidental ha aumentado el riesgo de una escalada involuntaria entre Rusia y la OTAN". "Está claro que no es una 'supuesta intervención'", enfatiza el analista internacional Marcelo Ramírez. "Uno se pone un poco recurrente: yo veo las fronteras de la OTAN que se corren hacia Rusia, no veo que las tropas rusas estuvieran llegando a Londres. Claramente, el avance es en un sentido, el proceso de desestabilización, del desconocimiento de los acuerdos a los que se llegaron con el fin de la Unión Soviética de no expansión hacia el Este, la actitud de seguir sumando países nuevos, sumar países que anteriormente eran neutrales, el discurso agresivo, el rearme que sufre Polonia, que ahora va a sufrir toda Europa con esos 800.000 millones de euros. Todo esto muestra que por lo menos hay un sector en Occidente que está decidido a una conflagración directa con Rusia", explica Ramírez.

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