Trump desató el infierno en las élites de la Europa 'woke' y las sentencia
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El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, declaró que su país negocia un acuerdo con la Casa Blanca para preservar los lazos económicos con EEUU. El líder magiar contrastó esta situación con la de la Unión Europea, que, según advirtió, se enfrenta a "meses difíciles" en sus relaciones con las nuevas autoridades norteamericanas. El Occidente colectivo es una olla a presión En su cuenta de la red social X, Viktor Orban escribió: "Siempre supimos que el presidente Trump volvería, así que estábamos preparados. Estamos negociando constantemente y haremos un buen trato con la nueva Administración de EEUU. Un acuerdo realmente bueno lo pueden hacer, no solo quienes se conocen, sino que también se respetan". En este sentido, advirtió que en el bloque comunitario "podemos decir adiós a las reglas del comercio mundial tal y como las conocemos". "El presidente Trump defenderá los intereses estadounidenses, incluso frente a Europa", sentenció. "Todos en Bruselas pueden ver venir el tornado de Trump, pero la mayoría todavía cree que puede escapar de él. No lo conseguirán", avisó. Al mismo tiempo, Orban afirmó que el resto del bloque comunitario se enfrentará a "meses difíciles". "¿Y qué pasa con los burócratas de Bruselas? Siempre se cosecha lo que se siembra", sentenció. El director de la revista La Emboscadura, Josep Alsina, entiende que Orban tiene una visión bastante clara de las cosas. "Es verdad que Trump es un torbellino, es una persona que en algunas cosas es difícilmente previsible. Pero lo que está claro es que hay un cambio radical en la política exterior de EEUU. Es decir, de ser el impulsor del globalismo, a ser una especie de intento de afirmación, pero desde un punto de vista mucho más tradicional, mucho más de Estado nacional", observa el experto. Para el analista, el problema de la Unión Europea es que siempre ha sido un instrumento del globalismo impulsado desde EEUU. "Entonces ahora se encuentra con que le han cortado la raíz y ahora se encuentra con situaciones muy curiosas. […] A lo mejor es una ocasión para que Europa deje de ser un vasallo de EEUU, y aunque sea enfrentándose, empiece a tener algunas políticas propias. Lo que pasa es que lo veo difícil porque esta gente está tan metida en el globalismo, que difícilmente podrán situarse en esta nueva situación que están creando en el mundo", concluye Alsina.