Huyendo de la tentación - Génesis 39:9
Descansando en Dios - En podcast af Francisco Atencio

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066 – Génesis 39:9 No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? La tentación tiene muchos rostros, hay por ejemplo tres categorías: (1) La tentación material: es el anhelo apasionado por las cosas que ofrece el mundo. Esta puede ser una casa, o un anillo o un carro último modelo. (2) La tentación personal: consiste en el deseo intenso de reconocimiento, por la autoridad, por el poder, por el control sobre los demás. Esta puede ser tan sencilla como el deseo ardiente de tener el título de “presidente ejecutivo”, o “director”, o “doctor”, o “profesor”, o “almirante”. No hay nada malo con estos títulos o posiciones, hasta que se presenta el deseo ardiente y dice: “Tú mereces eso, por lo que significará para ti”. (3) La tentación sexual: es el deseo lascivo por otra persona o, en realidad, el deseo lujurioso por el cuerpo de la persona. José dejó una enseñanza, al enfrentar la tercera categoría de la tentación, y es a la que nos limitaremos a revisar en Génesis 39. 1. Gn 39:2-6. EL MAYORDOMO FIEL En Gn 39:1 José había sido vendido por sus hermanos a los mercaderes por 20 piezas de plata y estos lo llevaron a Egipto y le vendieron como esclavo a Potifar oficial de Faraón, capitán de la guardia. Aprendemos en Gn 39:2-4 que José fue un trabajador esforzado y diligente. Tanto así que Potifar aumento sus responsabilidades y su autoridad. Por la bendición de Dios y el servicio de José, pronto le confiaron la administración de la casa de Potifar. José de ser un simple esclavo, pasó a administrar la casa del máximo jefe militar de Egipto. Y a través de José, Dios bendijo la casa de Potifar como leemos en Gn 39:5 Y aconteció que desde cuando le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo. Pr 10:4 La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece. 2. Gn 39:6 MAYOR ÉXITO MAYOR VULNERABILIDAD Gn 39:6 Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa alguna sino del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia. El tentador busca a la persona respetada, a la que se le reconoce autoridad moral, al individuo de éxito, al cónyuge o socio fiel, al alma piadosa. Mt 26:41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 3. Gn 39:7-12. NO A LA TENTACIÓN La escritura dice: “Aconteció después de esto…” refiriéndose a los versículos anteriores donde José había obtenido el éxito; llegó la tentación. La esposa de Potificar fue directa, descarada y desvergonzadamente agresiva en Gn 39:7 Aconteció después de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. José inmediatamente sin titubear, ¡dijo NO! Se resistió a sus tentadoras palabras en Gn 39:8. José tuvo temor de Dios y lo demuestra diciendo en Gn 39:9 No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios? Stg 1:13-14 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Esta no fue una tentación cualquiera. No fue una tentación de un día sino de una tentación reiterada de varias veces y días. Cada vez José No la escuchaba en Gn 39:10 Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella. La esposa de Potifar, insistía cada día, y como José se negó a acceder le tendió una trampa. El resultado fue que José huyó de la tentación. En Gn 39:11-12 aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí. Y ella lo