La plenitud de la obediencia - 2Reyes 5:14

Descansando en Dios - En podcast af Francisco Atencio

068 - 2 Reyes 5:14 Él entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio.   En Reyes 5:1-14 aprendemos sobre la plenitud de la obediencia con la sanidad de un importante hombre del ejército sirio llamado Naamán. Su importancia la describe 2Re 5:1 “Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso.” Sin embargo la vida de este gran general tenía un gran “pero”, era leproso y tal vez podía evitar esta vergüenza ocultando su enfermedad debajo de caros y ostentosos vestidos, y armaduras militares. Así mismo la sociedad de hoy reconoce a hombres y mujeres exitosos con un pero: son homosexuales, drogadictos, alcohólicos, adúlteros, viviendo totalmente apartados de Dios. Una joven que era de Israel, cautiva en siria, servía a la esposa de Naamán y recomienda que busque de Dios a través del profeta Eliseo para que sea sanado. En 2Re 5:3 Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra.   1. RECEPCIÓN SIN PROTOCOLO (2 Re 5:9-10) 2Re 5:9-10 Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a las puertas de la casa de Eliseo. Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. Eliseo no recibió a Naamán, con el protocolo que estaba acostumbrado a recibir,  como hombre exitoso y orgulloso esperaba un trato preferencial. No extendió la alfombra roja ni tocó el himno nacional de su país. En lugar del profeta, sale su siervo con una instrucción especifica: Vé y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio. Dios enseña cómo debemos acercarnos a Él en  He 10:22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.   2. CRITICAS PARA EL PROFETA DE DIOS (2Re 5:11-12) 2Re 5:11-12 Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado. Dios es soberano y se manifiesta como Él quiere. Además, el enojo enferma, nos aparta de Dios, su salvación y sanidad. Las comparaciones te llevan a la envidia y la envidia te enferma. Dios tiene que sanar ese espíritu de comparación. No compitas, ni te compares con nadie, Dios hizo a cada persona con sus virtudes. Enseña Pr 14:30 El corazón apacible es vida de la carne; mas la envidia es carcoma de los huesos. Un pecado lleva a otro: desobediencia al enojo, el enojo a la crítica, y la comparación a la envidia. Dios enseña en Ef 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.   3. SABIDURÍA EN LOS SENCILLOS (2 Re 5:13) 2Re 5:13 Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio? Los siervos de Naamán aconsejan sabiamente a su amo, con respeto lo llaman padre mío, haciéndole entender que cosas más difíciles pudo mandar a hacerle el profeta. La salvación es algo sencillo, fácil y gratis: Hechos 16:31 “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. Igual que “Ve, lávate… y serás limpio”. Así en Isaías 55:1-3 dice: “A todos los sedientos, venid a las aguas; los que no tienen dinero... venid, comprad sin dinero y sin precio”. Y en Efesios 2:8-9 nos dice también: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”.   4. SANIDAD INTERIOR Y