La santificación - 2Ts 2:13

Descansando en Dios - En podcast af Francisco Atencio

065 - 2Tsalonicenses 2:13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.   La santificación, es un proceso continuo en la vida del creyente, la cual le permite llevar una vida separada para Dios. Es una obra divina en Cristo por medio del Espíritu Santo y la palabra de Dios Jn 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. “Santificar”, en sus varias formas, es usada 106 veces en el Antiguo Testamento y 31 veces en el Nuevo Testamento y significa “poner aparte”, o el estado de separación. Tiene que ver con posición y comunión  con Dios. La palabra “Santo”, en sus varias formas, es usado alrededor de 400 veces en el Antiguo Testamento y 12 veces en el Nuevo Testamento con relación a los creyentes y dando a entender el estado de separación, o ser puesto aparte, o separado de aquello que no es santo y apartado para Dios. Cristo fue “santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores”. Por consiguiente, Él estaba santificado como enseña 2Co 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Y el apóstol Pedro en 1Pe 3:18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; La iglesia, la cual es el cuerpo de Cristo ha sido llamada a apartarse, a formar un pueblo separado para Dios como enseña 1Pe 2:9. Debido a que ignoran la posición que tienen en Cristo, muchos cristianos no creen que sean santos. Entre los títulos que el Espíritu Santo da a los hijos de Dios, sólo hay uno que se usa más que el de santos. En el NT los creyentes son llamados “hermanos” 184 veces, “santos” 62 veces y “cristianos” solamente 3 veces.   LOS MEDIOS DE SANTIFICACIÓN (1) Por causa de su infinita santidad Dios mismo —Padre, Hijo y Espíritu—es eternamente santificado. Él está puesto aparte y separado de todo pecado. Dios es santo. El Espíritu es llamado Espíritu Santo. Jesucristo es santificado en Jn 17:19 Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. (2) Dios Padre, Hijo y Espíritu santifican al creyente. a) El Padre santifica (1Ts 5:23). b) El Hijo santifica (Ef 5:26; He 2:11; 9:12, 14; 10:10,12,14; 13:12). c) El Espíritu santifica (Ro 15:16; 2Ts 2:13). (3) El hombre puede santificarse a sí mismo. Dios exhorta: “Sed santos porque yo soy santo.” (1Pe 1:15-16; 2Ti 2:21). La auto santificación se puede realizar sólo por los medios divinamente provistos. Los cristianos somos exhortados a presentar nuestros cuerpos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios en Ro 12:1. A salir, apartarnos de lo inmundo en 2Co 6:17. Perfeccionar la santidad en 2Co 7:1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. Y a andar en el Espíritu en Gá 5:16 “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”.   ETAPAS DE LA SANTIDAD. “La santidad” es un proceso continuo en la vida del creyente de tres etapas. (1) Santificación posicional. Significa que el creyente es santificado en el momento que acepta a Jesucristo como su Señor y Salvador, pasando de muerte a vida como enseña He 10:10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. He 13:12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. (2) Santificación práctica y continua que significa llevar diariamente una vida en obediencia a Dios como enseña Ro 6:22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna. Y en 1 Co 6:11 Y esto erais algunos; mas ya habéis s